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Desde 1975, año declarado por NACIONES UNIDAS como Año Internacional de la Mujer, el día 8 de marzo de cada año, se celebra en todo el mundo a nivel local y nacional, el Día Internacional de la Mujer "para conmemorar la lucha histórica por mejorar la vida de la mujer".
Este año 2009, El Centro UNESCO Getafe, quiere dar a conocer, a todos los ciudadanos, este manifiesto cuyo objetivo es sensibilizar a toda la sociedad del papel fundamental que tiene la mujer para la estabilidad y seguridad de la convivencia entre todos los seres humanos.
MANIFIESTO:
Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su Día, pueden contemplar una tradición de no menos de 90 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.
El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre.
La idea de celebrar el día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.
Pocas causas promovidas por las Naciones Unidas han concitado un apoyo más intenso y extendido que la campaña para fomentar y proteger la igualdad de derechos de la mujer. La Carta de las Naciones Unidas, firmada en San Francisco en 1945, fue el primer acuerdo internacional que proclamó que la igualdad de los sexos era un derecho humano fundamental. Desde entonces, la Organización ha contribuido a crear un legado histórico de estrategias, normas, programas y objetivos concertados internacionalmente para mejorar la condición de la mujer en todo el mundo.
En todos estos años, las Naciones Unidas han actuado en cuatro direcciones concretas para mejorar la condición de la mujer: fomento de las medidas legales; movilización de la opinión pública y medidas internacionales; capacitación e investigación, incluida la reunión de datos estadísticos desglosados por sexo; y ayuda directa a los grupos desfavorecidos. Actualmente, uno de los principios rectores esenciales de la labor de las Naciones Unidas es que no puede hallarse una solución duradera a los problemas sociales, económicos y políticos más acuciantes de la sociedad sin la cabal participación y plena habilitación de las mujeres del mundo.
La comunidad internacional está empezando por fin a comprender un principio fundamental: las mujeres se ven igual de afectadas que los hombres por los problemas que afronta la humanidad en el siglo XXI, en el desarrollo económico y social y en la paz y la seguridad. Y a menudo resultan más afectadas. Por tanto, es justo y verdaderamente necesario que las mujeres participen en los procesos de adopción de decisiones en todos los ámbitos, con el mismo vigor y en números iguales.
Por primera vez se consolida la idea de la potenciación de las mujeres en la sociedad; la idea del empoderamiento (empowerment), de la necesidad de que las mujeres contribuyan en plenitud de condiciones y de capacitación para la construcción de la sociedad.
El empoderamiento es un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista, por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos, dentro de un sistema, forman parte activa del control del mismo, con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano, que posteriormente se verá reflejado, no solo en el individuo, sino también en la comunidad en la cual se desempeña
El empoderamiento, esa potenciación del papel de la mujer, pasa desde luego por tres elementos claves que fueron desarrollados en la IVª Conferencia Internacional sobre la Mujer (Pekín, abril 1995) y totalmente aceptados como ejes fundamentales del avance de las mujeres en la sociedad: los derechos humanos, la salud sexual y reproductiva y la educación.
A partir de ahí, se trata de potenciar la participación de las mujeres en igualdad de condiciones con los hombres en la vida económica y política y en la toma de decisiones a todos los niveles.
El mundo está empezando a entender que no hay política más eficaz para promover el desarrollo, la salud y la educación que el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Ésta es también la política más importante para prevenir conflictos y lograr la reconciliación en las fases de posconflicto.
Hemos logrado avances dignos de celebración en lo que respecta a la representación de la mujer en todo el mundo. Hay ahora más de una decena de mujeres Jefas de Estado o de Gobierno, en países de todos los continentes. Y tres países -Chile, España y Suecia- tienen ahora gobiernos con paridad entre los géneros.
Pero aún nos queda mucho por hacer. Los progresos generales son lentos. Cabe recordar que en algunos países el aumento del número de mujeres en puestos de adopción de decisiones no ha sido fortuito, sino que a menudo es el resultado de iniciativas institucionales y electorales, como el establecimiento de objetivos y cuotas, el compromiso de los partidos políticos y una movilización constante. También es el resultado de medidas concretas y concertadas para mejorar el equilibrio entre la vida personal y laboral. Son éstas lecciones que todos los países -y las Naciones Unidas- deben tomar muy en serio.
En el seguimiento de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín+10, Nueva York, 2005), los dirigentes mundiales declaraban que "el progreso de la mujer es el progreso de todos". En este Día Internacional de la Mujer, dediquémonos una vez más a demostrar cuán ciertas son esas palabras. Intentemos garantizar que la mitad de la población mundial ocupe el lugar que por derecho le corresponde, en los procesos de adopción de decisiones en el mundo.
Finalizamos estas reflexiones recordando a todos el deber que, como seres humanos, tenemos de contribuir, con nuestro esfuerzo diario y con nuestra comprensión, a construir un mundo mejor, apoyando y fomentando la incorporación de la mujer a todas las actividades de la vida en igualdad con los hombres. Pero así mismo debemos añadir, que apoyamos además, la modificación y adaptación de las leyes, en todos los países del mundo, para conseguir erradicar la violencia de genero y, en especial, el mal trato que sufren las mujeres en la sociedad actual, donde en muchos casos, se da frecuentemente la ausencia de valores. La educación, desde las escuelas es la herramienta más eficaz contra esta violencia y maltrato a las mujeres.
Cerramos este manifiesto con una cita de la plataforma de Acción de la Conferencia de Pekín
"La participación igualitaria de la mujer en la adopción de decisiones no sólo es una exigencia básica de justicia o democracia sino que puede considerarse una condición necesaria para que se tengan en cuenta los intereses de la mujer. Sin la participación activa de la mujer y la incorporación del punto de vista de la mujer a todos los niveles del proceso de adopción de decisiones no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz."
LA JUNTA DIRECTIVA.
PARA SABER MÁS DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2009.
Día Internacional de la Mujer 2009: "Mujeres y hombres unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas"

La UNESCO celebrará el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) con un programa emblemático, compuesto de mesas redondas, conferencias, exposiciones y actos culturales, que pondrán de relieve los temas relativos a la autonomía de las mujeres y el fomento de la igualdad de género.
En la página oficial de la UNESCO, encontrará un programa detallado de actividades, con información sobre cómo inscribirse electrónicamente o por teléfono:
http://ww.unesco.org/women
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